Blog — 10 Marzo 2015
Prácticas para licenciado en biología en los bosques finlandeses (Vantaa)

Qué es necesario saber:

Antes de la beca me encontraba trabajando en una empresa, pero una semana antes de empezar la beca se me acababa el contrato y no había posibilidad de renovar. Así que fue muy agradable descubrir el e-mail de becas ARGO con la noticia de que había sido preseleccionada para poder disfrutar de una beca en un país que había elegido y que siempre había soñado con visitar.

En menos de 20 días había que preparar el viaje, poner todo en orden y a la aventura. La compra del billete fue una auténtica locura y me salió carísimo. En principio tuve que abrir una cuenta corriente y hacer las tarjetas en un banco distinto al que normalmente usaba, papeleo y acuerdos para evitar las temidas comisiones. Hasta que no llegó la tarjeta, 10 días después, no pude comprar el billete de avión por lo que se encareció. Mientras tanto hablando con el tutor en Finlandia, mediante e-mail, me contaba que el alojamiento y los gastos corrían a cargo de la empresa, asique fue una muy buena noticia, ya que, estando allí me enteraría de que estos gastos eran muy elevados.

Cuando llegué allí mi tutor me vino a buscar al aeropuerto y me acercó a la casa en la que estaría durante mi estancia allí. La primera impresión fue genial porque según llegué me recibió una chica española que sería compañera mía durante los primeros meses de estancia allí. Se ofreció a llevarme al supermercado a comprar cosas, estoy muy agradecida, ya que era Finlandia y desconocía por completo como se llamaban en finlandés las cosas más elementales (consejo: es interesante tener unas nociones básicas de finlandés). Esta chica me ayudó mucho todos esos meses, me presentó a su grupo de amigos, me hizo de guía local. Ese primer día conocí a mis compañeros de piso, los cuales fueron cambiando a medida que iban pasando los meses. El impacto cultural no fue muy grande. Fuí conociendo poco a poco cultura y forma de ser finlandesa.

Por otro lado los horarios de comidas son muy diferentes y a las 11 de la mañana ya están comiendo y sobre las 5:30-6 cenan. Al principio es difícil acostumbrarse a ello, pero una vez te acostumbras tienes tiempo para hacer de todo.

Profesionalmente los primeros días fueron de aclimatación-adaptación, aunque ya me pusieron manos a la obra según llegué. El primer día estuve de papeleos. El segundo me informaron de las medidas de seguridad, manejo de aparatos y metodología. Y poco a poco fui poniéndome al día eso sí desde el momento cero ya toqué el material y poco a poco, con la práctica, fui cogiendo destreza. Allí las cosas que hay que hacer cuanto antes mejor. Siempre desde un punto de vista relajado, pero trabajando. Los horarios de entrada y de salida eran flexibles siempre y cuando se hicieran las horas acordadas, incluso se podían hacer horas para acumular para otro día.

Aquí en este punto podría extenderme infinitamente, pero intentaré contar lo mejor y más interesante, aunque he de decir, que fue todo una experiencia increíble, y que si pudiera repetir, mañana mismo volvía.

Empezaré por las cosas cotidianas que siempre parece que es en lo que más nos fijamos según aterrizamos en un sitio nuevo. En los supermercados hay cosas fácilmente identificables y otras que no lo son tanto, en este caso son yogures que venden de litro, riquísimos. Comentar que los finlandeses toman muchos productos lácteos debido a que no metabolizan bien el calcio porque les falta la vitamina del sol, la vitamina D. Esta vitamina es muy importante porque es la que nos da vigor, en las épocas de poca luz (de 4 a 6 horas de luz) que van desde octubre a enero se suele estar cansado porque hay muy bajas presiones y no hay luz, por ello suelen recomendar hacer mucho deporte y comer sano, sobre todo muchas frutas y verduras para evitar la falta de vitaminas, y si se está muy cansado tomar suplementos vitamínicos que venden en la farmacia, recordar que venimos de un país donde el sol no es de pegatina, cuando estéis por Finlandia os acordareis de esta expresión.

El proyecto se basaba en la influencia del cambio climático en el crecimiento del xilema del abeto y pino, que son dos especies madereras muy apreciadas en Finlandia. Tras preparar las muestras las visionábamos con un microscopio y contábamos las células del xilema. Poco a poco fuimos viendo la evolución. El trabajo es muy rutinario y le propusimos al tutor conocer otros proyectos y nos permitió conocer genética de hongos, esporulación de abetos, insectos forestales, cromatografías, extracción de ADN, etc. Nos dio la oportunidad de poder colaborar con otro proyecto como fue mi caso con el que pasé bastante tiempo y el cuál me permitió continuar con la beca 4 meses más pudiendo así aprender más sobre los ciclos de los géneros Microtus y Miodes. Y con muestras de sangre pude realizar ELISA y PCR, además de análisis de parásitos internos y externos. Y otros métodos de diagnóstico de virus.

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Y luego para desconectar iba a menudo a un café donde se reunía gente para hablar en distintos idiomas, fue una experiencia muy enriquecedora para conocer gente y poder practicar tanto el inglés como el finlandés y en caso de saturación siempre podías hablar en español. Conocí gente increíble con la que hice escapadas inolvidables. Conocer un grupo de 6 y embarcarte en un ferry-crucero a Estocolmo todo un fin de semana, no tiene precio, y os lo digo así porque el viaje nos costó 30€ a cada una, sí es una ganga y más viendo los precios que tienen las cosas por aquellos países….

Y eso gracias al horario flexible que me permitía coger días si había hecho horas demás asíi que tocaba disfrutar de la experiencia por lo que a la mínima oportunidad la escapada estaba asegurada. A esta de Estocolmo la siguió, San Petersburgo y poco después llegó Tallín; y os diréis, pero no ha ido a la zona por la que todo el mundo conoce Finlandia… sí también y fue… me quedé sin palabras, Laponia es una zona inmensa con cientos de kilómetros nevados en la que puedes hacer desde esquí de fondo hasta montar en un trineo tirado por renos o huskis o si te mola más montar en motos de nieve…

Pero no hace falta viajar para pasarlo genial en este paisaje helado, solo hay que echarle ganas de pasarlo bien y disfrutar de una nueva experiencia. Patinaje sobre hielo, snowboard, esquí de fondo, sauna, visitas a museos, saltos de esquí, esculturas de hielo, nadar en un lago helado o en uno que tienes a la puerta de casa, recoger hongos o arándanos, salir de fiesta, celebrar vappu, cantar en un karaoke (en Finlandia son muy aficionados), jugar a los bolos, ir de tiendas, andar sobre el mar helado, ir en bici (en invierno hay ruedas especiales) o en patines, hacer piragüismo o vela, etc. Son algunas de las cosas que se pueden hacer.

Os diré que esta última es una sauna en medio del lago y ahí han llegado porque la casa-sauna se mueve. Me gustaría contaros tantas cosas, pero sería imposible haceros ver todo lo que he conseguido ver y aprender asique lo único que puedo aconsejaros es que no tengáis miedo al frío que también hay verano y tienen una primavera tan explosiva que después de ver el invierno tan blanco y cubierto de nieve no esperas ese brote tan repentino y lleno de color.

El frío se combate con ropa y comida caliente; y la oscuridad o la gran cantidad de horas de luz se suplen haciendo deporte y comiendo sano. Asique que no le asuste a nadie Finlandia porque tiene mucho que explorar y la habilidad de los Finlandeses para hacerte sentir un Finlandés más es única.

Lo último que puedo deciros es que os animéis a vivir en el país de Kimi Räikkönen, de Alvar Aalto y de Papá Noel, donde el heavy es una seña de identidad y la mitología popular inspira libros y películas de leyenda. Donde la educación es la mejor del mundo. Y donde se disfruta como niños montando en trineo. Así que no te entretengo más haz las maletas y a cazar auroras boreales. Hyvää Matkaa!!!

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