Blog — 23 abril 2018
Mi experiencia ARGO en Bulgaria

Apoyo educativo en Instituto bilingüe de secundaria

 Presentación

 Cuando me llegó la noticia de mi selección y luego de la adjudicación de la beca, llevaba bastante tiempo intentando sacar adelante distintos proyectos de vida, para poder ejercer mi profesión en España. Pero si el contexto laboral no es bueno, en lo público es más complicado, y pasados los 30 años las oportunidades se reducen mucho, así que empezaba a desesperarme: invertir toda tu vida en formarte, y que las circunstancias de la vida te lleven a esa situación, es muy frustrante, desmotiva a cualquiera. Peor cuando ya es difícil conseguir un empleo y estudiar.

Acostumbrada a luchar por mis sueños, busqué prácticas que nunca me concedieronpor falta de ayudas, empleos de todo tipo que no obtuve, ya que para mí el compromiso es fundamental y yo priorizaba mi profesión; mi plan de hacía años eran las oposiciones a Educación Secundaria, y de pronto me exigen el requisito del Máster, pude hacerlo y me presenté, pero tras años sin convocar era muy difícil competir; me planteé e intenté ser autónoma sin resultados, los campos que yo misma desarrollé desde mi vida académica y voluntariado, estaban copados por gente joven a la que daban todo tipo de ayudas, economía sumergida, gente sin formación especializada, voluntarios, becarios, y buenos currículums.

Complementé mi formación, poco a poco porque, ¿cómo invertir en ello, sin trabajo, y sin garantías? Esta experiencia me ha demostrado, que los que de verdad amamos nuestra profesión, al margen de nuestros recursos, no tenemos que renunciar, debemos buscar nuestra oportunidad. Antes, me ayudó rebajar mis elevadas expectativas, y aceptar que hasta poder trabajar como Orientadora, había otras posibilidades para vivir haciendo mi trabajo, o también otros empleos; y que debía tomarme la vida con más calma, o haberme propuesto trabajar en mi campo antes que ayudar a todo el mundo y proponerme metas tan altas; en definitiva pensar en mí. Al final, encontré un Máster asequible, que me hizo recobrar las fuerzas para seguir, y justamente en ese momento, me seleccionaron para ARGO

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Proceso de selección y adaptación a las prácticas

    Cuando vi la oferta de prácticas, la verdad es que me enamoré de ellas: Bulgaria es el país más pobre de la UE, firmada su adhesión en 2007 no usan el euro, un país muy distante en la forma de vida, y desconocido para el oeste europeo, pero circunstancias de la vida, siempre me había interesado este entorno cultural. La propuesta era colaborar con el Departamento de Español de un instituto bilingüe de Secundaria.Trabajé en Europa de joven, y también viajé al norte de África, no me asusta el choque cultural ni la soledad en el extranjero, algo que es duro cuando no tienes una seguridad económica, y con la barrera idiomática, lo sé por experiencia. Domino el inglés y francés, escrito y oral correcto y fluido (tras años sin practicar se necesita reforzar un poco), pero si tienes una buena formación aunque no los domines fluidamente, un período de tres meses te puede capacitar para usarlo normalmente. Pero en Bulgaria, el idioma es totalmente distinto, y desde España resulta difícil aprender.

La preparación burocrática de las prácticas no es compleja pero requiere estar muy atento durante el proceso, pues hay varios plazos. Mi gestora de la beca supuso un apoyo inestimable, para hacer las cosas correctamente y consultar cualquier duda en el momento necesario. Señalar que los desempleados deben informarse bien en la Seguridad Social sobre la Tarjeta Sanitaria Europea, al principio no me asesoraron bien, pero al final no tuve problema. La obtienes una vez en el país, cuando ARGO te da de alta en la afiliación, y te la envían por correo. Pero para la formalización de la beca, sólo te pueden dar un certificado desde que la solicitas hasta un par de meses.Yo tuve la suerte de no tener que esperar mucho a la adjudicación definitiva, y que coincidiera con el verano para organizarme.

La acogida fue muy buena, desde la adjudicación estuve en contacto con mi tutora. El centro me ofreció alojamiento gratuito, lo que figuró desde el principio en la oferta. El primer y segundo mes fueron muy intensos, porque si ya lo es adaptarse a un nuevo trabajo, a eso se añade instalarse en una nueva residencia y país desconocido, y arreglar la documentación, cuando no hablas el idiomanativoy casi nadie usa el inglés. En todo ello me ayudaron mucho, tanto mi tutora como mis compañeras de español, fue especialmente importante para mí abrir la cuenta del banco, donde sí hablaban inglés y además abren por la tarde, pero me pedían un número de teléfono búlgaro. También me ayudaron desde la Dirección del centro y en la residencia. Cuando tuve algún problema sobre la documentación (viaje, TSE, carnet búlgaro, Convenio), mi gestora siempre estuvo ahí y me ayudó con total eficiencia, algo que por otra parte, tranquiliza mucho.

A pesar de haber estudiado el idioma búlgaro antes de venir, al principio apenas sólo me podía comunicar por señas, es un proceso lento, y ahora que llevo 3 meses, puedo decir que es realmente difícil, pues la fonética (y semántica y gramática) es completamente ajena a las lenguas extranjeras a que estamos acostumbrados (decir que usan otro alfabeto, lo cual es un verdadero reto).  Sobre la instalación aquí, tuve que hacer muchas compras para mi nueva casa, vivo en una residencia de estudiantes de secundaria, que no tiene lavadoras, estuve cerca de 2 meses sin fregadero; mi vieja cocina eléctrica carece de extracción (mi apartamento tiene dormitorio, cocina y baño), esta ciudad es de las más pobres y no tienen agua potable corriente; hay temblores por lo que los edificios carecen de gas y suelen estar en mal estado, revisé yo misma la electricidad antes de usarla; debía cargar el móvil en mi portátil pues nuestro tipo de cargador no entra en los enchufes;  en el país las duchas son el mismo suelo del baño, el clima es muy frío, apenas encuentras quien chapurree inglés…

Pero yo iba cada día a trabajar con una sonrisa, las dificultades son para mí la esencia de mi profesión. Por otra parte: aunque traje mucho equipaje, una profesora vino a recogerme al aeropuerto y me trajo hasta la residencia, no me gusta coger taxis aunque aquí se usan mucho y son baratos (en Sofía sólo debes coger los homologados por “OK”), pero entre ciudades funcionan bien el autobús y tren, así como el metro en Sofía; en mi barrio, cercano al centro y al instituto, hay tiendas para todo, bares con comida típica que me encanta, e internacional, que resultan muy baratos, encontré una lavandería cercana aunque nadie la conocía, tengo buena calefacción a diferencia de lo común aquí, no tuve problema para instalar Wi-fi que va muy bien, y desde la primera semana conocí a nativos que hablaban inglés, algo que sin duda ayuda a sentirse como en casa, así como las compañeras, que supusieron un gran apoyo moral.

Valoración de la experiencia

Creo que soy una persona que se adapta muy bien a las nuevas situaciones, por lo que no he echado nada en falta y me he sentido integrada, no sólo en el trabajo, sino a nivel social, desde un principio. Todos se sorprendían de que quisiera hablar búlgaro, yo no concibo estar aquí y menos dar clase, sino es aprendiendo su lengua, algo que implica mucha dedicación y tiempo; aunque no tengo problemas para comunicarme en la vida diaria, no son suficientes 6 meses a pesar de impartir español con alumnos que conocen el inglés. En Navidad tuve la oportunidad de viajar un poco con mi familia, y conocer la capital Sofía, y la ciudad capital europea de la cultura 2018, Plovdiv, que tengo que decir merece tal honor; ambas muy distintas a la pequeña ciudad en la que vivo. En invierno el transporte tiene riesgos por lo que hay que planificar muy bien, y las comunidades no urbanas se encuentran muy aisladas, pero el patrimonio cultural búlgaro es impresionante, así como su riqueza natural y en aguas termales; los hoteles son baratos, sin problemas para reservar on-line o en inglés, y están muy bien acondicionados. Por otra parte, la sociedad se encuentra en transición a la era digital y respecto a los aspectos medioambientales.

Encontré muchas diferencias en el sistema educativo, y una vez conocido el país y la profesión aquí, y trabajar con el idioma propio, me gustaría poder dar una proyección a mi estancia y que no se quede en una mera experiencia anecdótica. Los nativos, y mis allegados me dicen: ¿pero cómo puedes querer seguir viviendo ahí? Cierto que aquí el profesorado está mal remunerado, también. Bien, esta posibilidad es complicada, pero me encantaría volver por un curso más, y poder aportar algo al desarrollo de esta sociedad.Ahora que he podido realizar unas prácticas profesionales, me alegro de que sea en el marco internacional y también intercultural.

Actualmente Bulgaria está en plena reforma educativa, así como observo verdaderas carencias tanto de recursos en los centros, y en el sistema de orientación y apoyo al sistema educativo, como a nivel de políticas sociales de atención a las familias y la salud, campos todos ellos, en los que tengo una buena formación. Además hacemos teatro, una pasión que retomé hace un par de años (formé una asociación en 2017), para el Concurso Nacional apoyado por las Secciones Bilingües del Ministerio de Educación en España. Continúo con mis proyectos en España; coordinar todo esto y estudiar al mismo tiempo, como es mi caso, es una tarea ingente, pero puedo con ello porque no puedo sentirme más realizada que cuando trabajo de forma práctica en mi profesión. Ejercer la docencia formal, por ejemplo, es algo que siempre deseé dada mi vocación polifacética (idiomas, ciencias, cultura, arte), y en España al ser especialista, es muy complicado al margen de la situación laboral que comentábamos, y es una experiencia recomendable. Por último, los alumnos son mi razón para luchar cada día.

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