Blog — 26 diciembre 2017
Estoy en París, gracias a ARGO

Poca gente no pensaría en París al plantearse las ciudades del mundo en las que soñarían con vivir, al menos, durante un tiempo de su vida. Mucha menos la que no se plantearía siquiera visitarla.

Por estas cosas de la vida, quiso el destino que me decidiera a poner mi curriculum en la web de Argo en marzo de 2016 poco antes de mi primera visita a la capital parisina. Saber que de todas las candidaturas presentadas solo son concedidas poco más del 1% pues no era para ser optimista, pero no perdía nada por presentar la mía y ver qué pasaba. Y “sonó la flauta”. ¡No podía creer que hubiera sido siquiera preseleccionado!

Intenté no hacerme demasiadas ilusiones, pues ese solo era el primer paso de un proceso que todavía podía durar mucho, pero lo cierto es que todo desembocó para que el portal web de salud y bienestar Doctissimo.com me escogiera para ser su redactor durante los 6 meses de las prácticas. No era una temática que dominara mucho durante mi formación como periodista y eso me asustaba un poco, pero una cosa estaba clara: la oportunidad se me había presentado y no iba a renunciar.

Fue de enorme ayuda que las tutoras que me acogieron en Doctissimo tuvieran ya experiencia en este tipo de becas; incluso una de ellas fue en su día becaria. Desde el primer momento intentaron que me sintiera apoyado y se ofrecieron a resolver cualquier duda que tuviese.

Como es lógico, una de las cuestiones que centra más preocupaciones es el alojamiento. ¿Cómo iba a ser capaz de encontrar alojamiento en una ciudad como París donde hasta los propios estudiantes franceses las pasan complicadas para conseguir un pisito? En este caso, mi ejemplo no creo que pueda servir a mucha gente. El azar quiso que una de mis amistades fraguadas durante mi Erasmus en Haute-Savoie también estuviera desde hacía unos meses haciendo sus prácticas en París. Fue gracias a ella que conseguí una habitación en la colocation de su piso a las afueras de París y, gracias a que la beca era complementada por la empresa, al mes pude permitirme trasladarme a un estudio individual de la misma propietaria. Bastante pequeño (15 m2), pero bien equipado y mucho más céntrico: ¡a solo 10 minutos a pie de la Torre Eiffel!Evidentemente, aunque estaba muy cómodo en colocation, había un factor importante: para ir a trabajar, al principio debía invertir casi una hora y veinte por trayecto, mientras que en el nuevo piso, el tiempo se reducía a la mitad.

La experiencia en la empresa fue una delicia desde el primer momento. Aunque mis jefas eran españolas y me informaron que el trabajo se desarrollaría básicamente en español, su personalidad tan amable y su perfecto dominio del francés las hacían muy queridas para el resto de compañeros francófonos. Por eso, tener un buen dominio del idioma para mí fue también de gran ayuda para poder integrarme en la redacción.

Aunque era necesario un aprendizaje, la confianza depositada en mí fue absoluta desde el primer día. Eso tranquilizaba por un lado, pero también añadía una cierta presión personal por responder positivamente a dicha confianza. Poco a poco, fui entrando en el ritmo de trabajo, aprendiendo muchísimo en el manejo de una web y pronto los días empezaron a volar.

Un trabajo emocionante y una ciudad que descubrir. Siempre me ha gustado conocer los sitios en los que estoy: su historia, sus calles, sus medios de transporte… Y desde el primer día intenté empaparme del ambiente parisino. Mis prácticas empezaron en verano y el buen tiempo animaba a estar en la calle. Almorzar en los Campos de Marte, leer un buen libro en las laderas de Montmartre, tomar algo con amigos a la orilla del Sena o visitar los museos y monumentos (por cierto, de acceso gratuito para los jóvenes europeos). Cada semana había cosas que hacer y, por supuesto, que ver. Tuve la suerte de poder ver la llegada del Tour de Francia en la Place de la Concorde, los fuegos del 14 de julio (fiesta nacional) al pie de la Torre Eiffel y de ver cómo el otoño, el frío y, por último, la Navidad iban ganando presencia en una ciudad siempre llena de vida.

Desde mi Erasmus supe que en cuanto pudiera intentaría otra experiencia en el extranjero. Son una gran oportunidad de crecer personalmente y, Argo, lo hace teniendo el desarrollo profesional como base. Me siento afortunado de poder haber vivido esta experiencia y siempre la luciré con orgullo en mis vivencias personales y en mi CV profesional.

París, 30 de noviembre de 2017

H. R. A.

Etiquetas:

, , , , , ,

Related Articles

Comparte

About Author

(0) Readers Comments

Comments are closed.